Otro revés para Toyota: recall para 437 mil Prius

Cuando todo va mal, puede ir peor. Cuando Toyota se comenzaba a recuperar del mayor recall de la historia que le costó sacar de producción y venta 8 vehículos, le pegaron otro cachetazo. Resulta que los Prius de tercera generación tienen un problema con el software del ABS, que podría hacer que el auto no frenara. Son 437 mil, de los cuales 133.000 están en Estados Unidos.

El problema con el software del ABS -el sistema antibloque de frenos- hace que el sistema se active y desactive con tanta frecuencia, que las ruedas se bloqueen. Esto ocurre cuando el ABS está activado, es decir, cuando se frena sobre superficies resbaladizas, por eso los conductores sienten que el auto no frena o que la distancia de frenado es exagerada.

Todos los Prius se fabrican sólo en Japón y China, aunque este último país solo produce para abastecer a su mercado interno. El problema de frenos se detectó en enero en fábrica y se solucionó. Pero los híbridos fabricados antes de ese período deben ser revisados. El Prius de tercera generación salió al mercado en 2009. La solución es una simple actualización del software, que dura 30 minutos.

Serán 200 mil los Prius retirados del mercado japonés, 133 mil del norteamericano y el resto están diseminados por el resto del mundo.

Este problema también lo tienen algunos Lexus, marca de lujo de Toyota y por eso las ventas de esta división serán detenidas hasta fin de febrero o principio de marzo.

Pero eso no es todo. El Toyota Camry también fue llamado a recall. Es en algunos modelos equipados con el motor de cuatro cilindros. Una manguera de la dirección asistida no es de la longitud adecuada y toca con el conducto número 7 del sistema de frenos, al que le puede causar un agujero y como resultado, se puede perder todo el líquido de frenos. Son 7.300 Camry, pero todos del mercado norteamericano.

El mega recall del que Toyota se recupera, ahora ingresa a su fase judicial. Es que los automovilistas están realizando demandas a la compañía porque consideran que los japoneses sabían del problema y lo ocultaron, más cuando Jim Lentz, presidente de Toyota en Estados Unidos, admitiera que la terminal conocía el inconveniente desde 2007 pero que no habían podido identificar a causa. Sin embargo, negó todo ocultamiento.

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