El conductor iba por una autopista y hablaba por celular mientras manejaba hasta que un pelícano que volaba bajo lo distrajo. Así, uno de los pocos Veyron del mundo, terminó en un lago, bajo un metro de agua salada. El desastre ocurrió en Galveston, Texas.
Encima, según cuenta el informe basado en los testigos, el dueño se bajó del auto y dejó el motor en marcha unos quince minutos.
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